Fogones
Lunes, 21 Junio 2010Os dejo la columna que dediqué a Ferran Adrià el pasado 23 de Abril en El Periódico:
Antes de conocer en persona a Ferran Adrià me costaba entender porqué tenía tanta notoriedad alguien a cuyo restaurante difícilmente podemos ir a comer la mayoría de los mortales. Cambié de opinión hace unas semanas, cuando tuve la oportunidad de visitar la Fundació Alícia y comprobar que lo menos interesante de Ferran es que sea el mejor cocinero del mundo.
Ferran comunica con una clarividencia y sentido del humor que abruma sus ideas de país, innovación, salud y un largo etcétera de materias. Ha reinventando conceptos, convirtiendo el acto de comer en una experiencia vital y ha conseguido desbancar a nuestros vecinos franceses, apoltronados desde hace siglos en la cumbre de la alta cocina, y ha conseguido generar una dinámica positiva entre los cocineros nacionales, ha transformado su sector y, con ello, un país, potenciando la imagen de marca de Catalunya, que no solo se asocia a ser la cuna de grandes artistas y tener el mejor equipo de fútbol, sino también a una oferta gastronómica puntera que atrae turismo de calidad.
Me resultan interesantes sus ideas sobre innovación, con las que coincido plenamente. Afirma que no hay receta para un producto innovador («no hay una X en el mapa que marque el lugar del tesoro»), hay que dejar que la gente se equivoque sin machacarlos posteriormente (cultura del error) y que el creativo desarrolla mejor su capacidad innovadora si está en contacto directo con la directiva. ¡Ojalá lo hubiera tenido de profesor en la universidad!
No menos destacable es su compromiso social: la Fundació Alícia lleva a cabo iniciativas que contribuyen a mejorar la calidad de vida de la gente mejorando su alimentación. ¡Ah! Cuando le expresé mi afición por el Big Mac, lejos de crucificarme, afirmó que nadie podía hacer una hamburguesa mejor a ese precio.
La historia de Ferran es muy alentadora. Es el mejor ejemplo de que una sola persona, a base de mucha pasión, humildad y trabajo puede conseguir sus sueños, ejercer de locomotora, inspirando a su entorno (sector) y así transformar un país. ¡Necesitamos identificar y promocionar a muchos Ferran Adrià!










Lunes, 21 Junio 2010 a las 14:43
Totalmente de acuerdo. Todavía carecemos de una cultura del error, pero la tendremos. Nos empeñamos a negar el error pero sólo cuando lo aceptamos, podemos analizarlo y aprender de él.
Es difícil llegar a un lugar nuevo sin explorar. Si alguien ya ha recorrido ese camino, no estás explorando. Cuando exploras, a veces te pierdes. Es parte del proceso.
Seth Goddin hablaba acerca de este tema hace no demasiado. Él decía:
“La matemática es mágica: puedes acumular montones de fracasos y continuar avanzando pero sólo necesitas un único éxito de verdad para construir una carrera”.
Si pasas tus días evitando el fracaso sin hacer nada que merezca ser criticado, nunca tendrás una oportunidad de triunfar. (…) Y, sin embargo, nos promocionamos y trabajamos y conectamos y creamos como si un sólo fracaso pudiera suponer nuestro fin”.