Herencia
Miércoles, 7 Abril 2010Ésta es la última columna que publiqué en El Periodico:
Estoy convencido de que fomentar el espíritu emprendedor es una de las vías más realistas para salir de la crisis. Se puede conseguir transformar el país y migrar hacia un nuevo modelo económico sostenible creando empresas o intraemprendiendo desde las grandes corporaciones y la administración. Pero la pregunta clave es: ¿cómo podemos fomentar el espíritu emprendedor?
La situación es cada vez más favorable. La sensibilidad emprendedora por parte de los dirigentes políticos aumenta cada año. Desde la sociedad civil se están impulsando muchas e interesantes iniciativas para acompañar la soledad del emprendedor, sin embargo, me pregunto si la chispa emprendedora nace en nuestro interior mucho antes.
En mi caso, no tengo ninguna duda de que fueron mis padres quienes me inculcaron los valores para emprender. Aprendí de su ejemplo: viéndoles trabajar duro y humildemente, alejándose de un estado de confort del que podían disfrutar, sacrificando fines de semana, vacaciones… Me enseñaron que las cosas cuestan y que hay que ganarlas, porque nadie regala nada. Quizá no somos conscientes que aquello que no hemos tenido y lo que hemos sufrido es lo que nos ha forjado.
Además de predicar con el ejemplo, mis padres siempre nos han animado a ser valientes frente a los retos y responsables ante el riesgo, a no tener miedo a equivocarnos, a creer en nuestros sueños y nuestras posibilidades, a no desanimarnos cuando las cosas no salen a la primera. Muchas veces explico que empecé con pocos recursos, pero me he dado cuenta de que esto no es cierto ya que, gracias a mis padres, desde siempre he contado con todo lo necesario para emprender. Tal vez sería más interesante que en lugar de dar yo charlas sobre cómo emprender, las dieran ellos sobre cómo educar emprendedores.
Sabemos que es mejor enseñar a pescar que recibir los peces. La mejor ayuda para emprender no son unos miles de euros, sino la educación que recibimos. Por estos motivos y por ser un ejemplo de integración en la sociedad, mis padres recibieron la semana pasada la Medalla de Plata de la Ciudad de Figueres. ¡Felicidades y gracias para siempre!
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