Génesis del emprendedor
Lunes, 21 Marzo 2011Os dejo el articulo publicado en el suplemento de Innovación de El Periódico, en el que explico mi visión sobre el eterno debate "¿el emprendedor nace o se hace?"
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Os dejo el articulo publicado en el suplemento de Innovación de El Periódico, en el que explico mi visión sobre el eterno debate "¿el emprendedor nace o se hace?"
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Este mes se ha publicado una entrevista que me realizaron para Global Asia, una revista bilingüe (español-chino), que tiene por objetivo ser un puente de conocimiento entre hispanohablantes y asiáticos en temas de economía, empresa, tecnología y cultura.
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Os dejo la columna que publiqué el viernes pasado en ElPeriodico, sobre el concepto de Empresa 2.0:
Uno de los conceptos que me tienen más fascinado hoy es el de Empresa 2.0. Tal vez les resulte familiar la Web 2.0 (Facebook, Twitter…). Está relacionado con crear y distribuir contenidos en internet y la generación de diálogo. Con la Web 2.0 carece de sentido la comunicación unidireccional en la red para dirigirse a los clientes. Con las nuevas posibilidades que ofrece (blogs, redes sociales…) cualquier persona genera contenido, interacciona, crea y comparte opiniones.
La Empresa 2.0 aplica los principios de la Web 2.0. Si llevamos el concepto al día a día empresarial, hablamos de fomentar el diálogo interno, evolucionar hacia organizaciones más colaborativas, con más sentimiento de pertenencia, donde se genera y comparte conocimiento… Imagino que esto fue lo que pensamos cuando comenzamos con internet, pero ahora tenemos un escenario y márketing distintos: los usuarios ya están acostumbrados a usar otras herramientas y lo hacen de forma natural.
Antes, para dominar un sistema de información interna tenías que hacer un máster. Hoy hasta mi madre usa Facebook. Imaginemos un sistema de gestión empresarial, que lejos de ser complejo, se pareciera a Facebook; es decir, basado en la naturaleza humana: se adapta a ti y no al revés, con contenidos interesantes, interacción, de uso fácil, integrado en el móvil y el email. No es un cambio tecnológico sino uno cultural que se apoya en la tecnología. De hecho es como siempre ha pasado en la historia.
Herramientas y tecnología amigable para esta evolución no faltan, pero no es un proceso fácil. Convertirnos en empresas en las que se produzca un diálogo interno y externo implica un cambio de chip, más cultural que tecnológico. El ser humano es, por defecto, adverso al cambio y a la incertidumbre que genera. Pero solo dando el salto lograremos empresas que se comuniquen de forma eficiente, con más capacidad para gestionar el conocimiento, una eterna promesa no cumplida que supone una palanca clave en la nueva economía. Solo así conseguiremos crear empresas innovadoras que den respuesta a las necesidades actuales del mercado.
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Os dejo la última columna que he publicado en ElPeriódico, en la que trato sobre la aplicación de la innovación también en el estilo de liderazgo y en la gestión de personas:
Cuando hablamos de innovación, habitualmente pensamos en el concepto aplicado a un producto o servicio, a los procesos en las empresas o a un modelo de negocio. Si bien todo ello es importante, la innovación en las empresas es posible gracias a su estilo de liderazgo y la gestión de personas, sin duda la mejor palanca para conseguir un equipo comprometido con la visión innovadora de la compañía.
Los jóvenes que se incorporan al mercado laboral han crecido en un entorno globalizado donde la distancia entre países, personas y culturas ya no supone una barrera como antaño. Internet, las redes sociales o la telefonía móvil forman parte de sus vidas.
Hace unos años, una persona vivía tres etapas muy diferenciadas a lo largo de su vida: primero estudiaba, luego trabajaba y llegada su jubilación podía dedicarse al ocio y la familia. Esto ha cambiado y en la actualidad el aspecto laboral, formativo, familiar y ocio se combinan a lo largo de toda la vida. Todos estos cambios (sociales, tecnológicos…) hacen necesario que la innovación sea llevada al ámbito de la gestión de personas y nos obliga a una evolución en la forma de motivar.
Las nuevas generaciones valoran por ejemplo la flexibilidad de la empresa y que puedan compaginar el trabajo con la vida familiar/personal. También la formación en la empresa es un factor importante de motivación. Motivar es algo tan simple, o tan complicado, como hacer que el trabajo cada día sea más interesante.
La motivación ya no pasa por fichar un horario fijo. Lo que motiva a los jóvenes es tener jefes, o mejor dicho líderes, accesibles, sentirse valorados y tratados de forma justa o sentir orgullo de pertenecer a una empresa. Por ello, los organigramas de las empresas deben dejar de ser jerárquicos y pasar a ser red-árquicos.
El concepto de éxito laboral también va cambiando: ya no se asocia tanto a tener grandes ingresos o un cargo rimbombante, sino a trabajar en lo que te gusta, a no tener la sensación de estar trabajando, sino poder contar con un entorno agradable y divertido. Ya lo decía Confucio: encuentra un trabajo que te guste, y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.
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Os dejo mi última columna publicada en El Periódico:
Cuando era pequeño mis padres solían contarme cuentos de Sun Wukong, un simpático personaje de la mitología china docto en artes marciales y algo gamberro. Sun Wukong también era conocido como el Rey Mono y posteriormente inspiró al popular Son Goku. No es mi intención descubrir aquí las habilidades en artes marciales de este personaje mitológico, sino algunas de las lecciones que se pueden aprender de sus aventuras.
Sun Wukong vivía junto a otros monos en la Montaña de Frutas y Flores. Un día decidieron buscar una morada más segura para su comunidad primate y acordaron que aquel que encontrara el mejor lugar sería nombrado líder del grupo.
Los miembros de la comunidad hicieron propuestas, pero todos los lugares eran evidentes a los ojos del depredador. De pronto Sun Wukong gritó: «¡Yo sé el lugar más seguro! ¡El hueco que hay tras la cascada!». Lo cierto es que otros monos habían pensado antes en ese hueco como el lugar más seguro, pero ninguno hubiera sido capaz de dar el «salto» al otro lado, ya que asociaban el fuerte ruido de la cascada con algo peligroso. En el ámbito de la innovación uno de los peores enemigos es asumir algo sin cuestionar el statu quo. En ocasiones, aunque pudiera parecer contradictorio, la opción más segura es arriesgarse. Especialmente en momentos de crisis se requiere de soluciones radicales si queremos obtener resultados, porque los cambios marginales no nos van a sacar del pozo.
Volvamos al amigo primate. Fue nombrado líder su comunidad, pero no contento con convertirse en el Rey Mono, decidió emprender un largo viaje para superarse y mejorar. Gracias a su persistencia logró aprender muchas técnicas que lo convirtieron en un semidios. Sin embargo, con ello perdió la humildad que le ayudó a crecer y cayó en la arrogancia que destruyó todo lo que consiguió. Y por ello, fue castigado por los dioses celestiales, que le condenaron a una larga penitencia. Este es solo el inicio de la leyenda, que es muy recomendable para todos, tanto por las lecciones que uno puede aprender como porque las aventuras relatadas son muy entretenidas.
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Esta es la última columna que he publicado en El Periódico en la que reflexiono sobre la combinación del emprendedor creativo y el gestor, como patrón habitual en las empresas innovadoras de éxito:
Existen muchos estudios sobre el perfil psicológico del emprendedor. Casi todos coinciden en que es una persona con una cierta tolerancia al riesgo, a las situaciones de incertidumbre, con capacidad de liderazgo… distintas características que habremos oído más de una vez para definir a los aventureros dispuestos a cambiar un sueldo fijo más variable por un sueldo variable con costes fijos, como decía un compañero de Iniciador.com Madrid.
A mí me gustaría añadir una observación, un patrón que se repite en muchas empresas innovadoras de éxito, y es la combinación del emprendedor creativo con el gestor. Los primeros suelen ser tipos algo raros, desordenados, caóticos, algo más visibles por su excentricidad –los del pensamiento lateral, vamos– y los segundos suelen ser perfiles más organizados, ordenados, constantes y otras características que definen a las personas de pensamiento lineal que en muchas ocasiones no tienen el protagonismo que se merecen. La combinación resultante de la suma de estos dos personajes antagónicos es un tándem muy sólido y complementario. Al zumbado se le ocurren ideas rompedoras que pueden dar lugar a productos innovadores y disruptivos, y los gestores suelen ser buenos administradores, con la suficiente mano izquierda para domesticar al creativo que antes de la versión 4.0 hemos de tener la 3.0 estabilizada y continuar vendiéndola aunque parezca un reto menos atractivo. Podemos observar muchos de gran éxito: tenemos a Steve Jobs con los Wozniak, a Walt Disney y su hermano Roy, Gates con Balmer y a nivel nacional me imagino el caso de Ferran Adrià con su inseparable socio Juli Soler.
Los inversores ven con muy buenos ojos los equipos con esta dicotomía, el del producto y el de las ventas/gestión, el friki y el de la corbata.
A pesar de todo, esto no es una regla fija, sino solo un patrón con buenos ejemplos, que invita a reflexionar sobre el perfil de cada uno de nosotros, saber identificar qué es lo que nos hace más ilusión: crear algo que no existe o administrar algo que existe para que aún sea más grande y sólido. Es uno de los aspectos clave de cualquier carrera profesional.
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Os dejo la columna que dediqué a Ferran Adrià el pasado 23 de Abril en El Periódico:
Antes de conocer en persona a Ferran Adrià me costaba entender porqué tenía tanta notoriedad alguien a cuyo restaurante difícilmente podemos ir a comer la mayoría de los mortales. Cambié de opinión hace unas semanas, cuando tuve la oportunidad de visitar la Fundació Alícia y comprobar que lo menos interesante de Ferran es que sea el mejor cocinero del mundo.
Ferran comunica con una clarividencia y sentido del humor que abruma sus ideas de país, innovación, salud y un largo etcétera de materias. Ha reinventando conceptos, convirtiendo el acto de comer en una experiencia vital y ha conseguido desbancar a nuestros vecinos franceses, apoltronados desde hace siglos en la cumbre de la alta cocina, y ha conseguido generar una dinámica positiva entre los cocineros nacionales, ha transformado su sector y, con ello, un país, potenciando la imagen de marca de Catalunya, que no solo se asocia a ser la cuna de grandes artistas y tener el mejor equipo de fútbol, sino también a una oferta gastronómica puntera que atrae turismo de calidad.
Me resultan interesantes sus ideas sobre innovación, con las que coincido plenamente. Afirma que no hay receta para un producto innovador («no hay una X en el mapa que marque el lugar del tesoro»), hay que dejar que la gente se equivoque sin machacarlos posteriormente (cultura del error) y que el creativo desarrolla mejor su capacidad innovadora si está en contacto directo con la directiva. ¡Ojalá lo hubiera tenido de profesor en la universidad!
No menos destacable es su compromiso social: la Fundació Alícia lleva a cabo iniciativas que contribuyen a mejorar la calidad de vida de la gente mejorando su alimentación. ¡Ah! Cuando le expresé mi afición por el Big Mac, lejos de crucificarme, afirmó que nadie podía hacer una hamburguesa mejor a ese precio.
La historia de Ferran es muy alentadora. Es el mejor ejemplo de que una sola persona, a base de mucha pasión, humildad y trabajo puede conseguir sus sueños, ejercer de locomotora, inspirando a su entorno (sector) y así transformar un país. ¡Necesitamos identificar y promocionar a muchos Ferran Adrià!
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Os dejo la columna que publiqué en El Periódico el pasado jueves:
"Recientemente charlaba con Xavier Verdaguer, el embajador de los emprendedores catalanes en el Silicon Valley, sobre formas de fomentar la emprendeduría. Coincidíamos en que una manera es dignificar la figura del emprendedor, promocionándola para que se tenga en cuenta como opción profesional. También es necesario divulgar ejemplos inspiradores que animen a quienes quieren dar el paso.
En esta línea, una de las mejores iniciativas es el Premio Emprendedor XXI. Durante el Día del Emprendedor que se celebra anualmente en varias comunidades autónomas, se organizan actividades de fomento de la emprendeduría (charlas informativas y formativas, mesas redondas y ponencias), a las que se puede asistir gratuitamente. Como aliciente adicional "La Caixa" y ENISA, convocan un concurso para empresas de nueva creación con elevado potencial de crecimiento. Los ganadores optan a premios como apoyo a la internacionalización (poderte establecer en Silicon Valley o China) o una beca para el curso de verano para emprendedores tecnológicos que se imparte en la Universidad de Cambridge, al que personalmente tuve la suerte de asistir por recomendación de un buen amigo, y que sin duda me cambió la vida.
Gracias a mi paso por Cambridge, pude entender mejor que el sector tecnológico es global y que pese a «ser de pueblo» (aunque sea el mejor pueblo del mundo) no hay que tener complejos y trabajar para conseguir más inspiración para emprender.
Esta ha sido la cuarta edición. Ya son 60 empresas las reconocidas por sus proyectos. Además de ganar un fabuloso curso en Inglaterra y alabar su esfuerzo (que siempre contribuye a sentirte menos bicho raro) se convierten en modelos a seguir para otros jóvenes que quieren lanzarse a emprender. En este caso, lo importante es participar. Solo por estar, uno ya se siente ganador.
Emprender no es una ciencia, sino un arte-ciencia. Difícilmente se divulga en libros de teoría. Sin embargo sí es posible inspirar mediante el ejemplo de personas muy normales, que demuestran que emprender es posible. Eso sí, a base de grandes dosis de perseverancia, trabajo y paciencia."
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